martes, 16 de febrero de 2016

La dificultad de salir de la zona de confort


La mayoría de la gente planifica sus vacaciones con mucho más cuidado que sus vidas. Quizás se debe a que escapar es mucho más fácil que cambiar. Esta cita de Jim Rohn ilustra a la perfección la dificultad que tienen las personas para salir de su zona de confort en el ámbito no sólo profesional, sino personal. Si nos trasladamos al terreno laboral la superación de esta limitación permitirá a los profesionales de cualquier sector convertirse en auténticos profesionales de acción, dispuestos a descubrir sus metas, vencer sus miedos y cumplir sus sueños.

¿CÓMO SE SALE DE LA ZONA DE CONFORT?

Un gramo de acción vale más que una tonelada de teoría. Esta cita de Friedrich Engels nos cuenta que no hay transformación, que no hay posibilidad de salir de la zona de confort sin ser proactivo. Es precisamente la acción la que transforma los sueños en realidades. El cambio pasa por la proactividad, por la toma de decisiones. Pero, ¿por qué cuesta tanto cambiar? Aquí van seis poderosas razones por las que a la gente le cuesta tanto cambiar:

  1. Incomodidad. La zona de confort no se llama así por casualidad. El confort, la comodidad consiste en adquirir la rutina de lo que sabes hacer en lugar de plantearte aprender lo que no sabes hacer. Porque el crecimiento profesional y también personal nace precisamente de la incomodidad.
  2. Miedo. No hay transformación sin miedo. No hay posibilidad de salir de la zona de confort sin afrontar tus miedos.
  3. Soledad. Para salir de tu zona de confort debes aprender a gestionar tu propia soledad. La verdadera transformación personal, el cambio motivado por la acción y la proactividad es un proceso solitario y único.
  4. Fracaso. Pasar a la acción para gestionar un cambio en lo personal y profesional pasa por cometer errores. Porque si hay algo que debes tener claro es que aprender es también aprender a equivocarse. Sin error no hay aprendizaje.
  5. Incomprensión. Salir de tu zona de confort implica que debes soportar la incomprensión de los que te rodean. Ser incomprendido cuando estás en pleno proceso de transformación es realmente duro y más cuando las personas que no te quieren comprender forman parte de tu círculo más íntimo.
  6. Gradualidad. A mí me gusta imaginarme la transformación, el cambio, como una carrera de medio fondo o, lo que es lo mismo, como una forma de avanzar sin prisa pero sin pausa. De ahí que sea fundamental graduar el cambio para que no te sientas vencido por la frustración.